El ruido del globo terrestre al girar es demasiado intenso

“Se puede construir una maquina capaz de emitir un sonido de 30.000 Hz, pero la frecuencia que puede percibir nuestro oído se limita a entre 50 y 20.000 Hz. Hay personas capaces de percibir un sonido de 20 Hz, pero lo que sienten es la vibración del aire, no el sonido en sí. El sonido más bajo que puede ser oído es de 40 Hz, por debajo de ese rango es imposible oír nada.

Hace algún tiempo, el jefe de una secta religiosa se quejaba de que no podía dormir porque el ruido del globo terrestre al girar era demasiado intenso. Nosotros también sentimos a veces que el mundo hace demasiado ruido. Ahora ha empezado una guerra entre Egipto, Siria e Israel, y las guerras siempre hacen ruido y perturban el sueño. No obstante, yo creo que lo que le pasaba a ese líder religioso es que tenía acúfenos, pero como es un hombre de religión, le gusta darse notoriedad y los atribuye al ruido del globo terráqueo al girar. Yo sólo escucho el ruido del mundo a través de los periódicos, la televisión y la radio, y aunque no puedo oirlo directamente, también perturba mi sueño. ¿Es posible que él sea capaz de percibir ese sonido directamente? Los limites fisiológicos sólo nos permiten oír una frecuencia de sonido de entre 40 Hz en el rango inferior y 20.000 Hz en el rango superior.

A lo largo de la vida, la frecuencia que escuchamos puede reducirse o ampliarse. Por ejemplo, el año pasado, yo no escuchaba nada más allá de 12.000 Hz. Recientemente, me di cuenta de que había una diferencia entre lo que oía por el lado derecho y el lado izquierdo, por lo que decidí hacerme una prueba –hay grabaciones especiales para llevar a cabo este tipo de tests. Descubrí que mi oído derecho percibía sonidos de hasta 17.000 Hz, mientras que el izquierdo sólo llegaba a 13.000 Hz. Antes el límite de ambos era de 12.000 Hz. Me pregunté como había ocurrido ese desequilibrio, y me acordé de que en diciembre me había golpeado un ojo con la esquina de un armario. Por culpa del golpe, aún veo mejor por un ojo que por otro, aunque afortunadamente he ido mejorando.

Un hombre me explicaba hace poco que él también se había golpeado un ojo, perdiendo la visión de este, pero no fue consciente de ello hasta más tarde. Como veía por el otro ojo, no se dio cuenta del problema hasta que se hizo un chequeo y le dijeron que había perdido completamente la vista de uno de sus ojos.

Cuando se enteró, vino a verme enseguida:

–No le hice yuki al ojo cuando me golpeé. En su caso, ¿ha perdido la vista?

–No –contesté–. Mi vista ha ido mejorando. Lo realmente extraño es que a raíz del golpe también he notado cambios en el oído. Es como si el golpe hubiese tenido el mismo efecto que un baño frío, ha estimulado zonas perezosas y el oído ha cambiado.

El hombre se acercó el reloj a ambos oídos y exclamó:

–¡Es cierto! ¡También he perdido un oído! ¡No me había dado cuenta! No sé si habrá sido por culpa del golpe, pero no oigo por un lado.

–Creo que es porque los ojos y los oídos están conectados.

–Debe ser eso –repuso meneando la cabeza–. Ahora que lo menciona… Recuerdo que una vez nos dijo que cuando los ojos están cansados se debe pellizcar o estirar la parte externa de las orejas.”

Haruchika Noguchi

El volumen del sonido y las variaciones de la sensibilidad

“Un hombre que no había oído la explosión de una bomba cuando cayó al lado de su casa, por estar enfrascado en alguna observación con el microscopio, se quejaba, sin embargo, de que le hubiera molestado toda la noche el zumbido de un mosquito que rondaba su mosquitera. No se trata, por tanto, del volumen del sonido, sino de las variaciones de la sensibilidad y la mayor o menor concentración de la atención sobre las vibraciones transmitidas por el aire. (…) Los estímulos externos inducen reacciones en el cuerpo que varían en correlación con el estado de la sensibilidad interna. Un mayor o menor impacto externo no coincide forzosamente con una reacción de igual intensidad”.

Haruchika Noguchi

Readings

• Walking [read]
Henry David Thoreau. 1862.

• El cuerpo, su estado y la espontaneidad [download pdf]
Haruchika Noguchi

• The Crimes of the Flaneur
Tom McDonough. October Magazine, Fall 2002, No. 102.

• The Man of the Crowd [read]
Edgar Allan Poe. 1840.

• Théorie de la dérive [read]
Guy Debord. 1956.

Sensorium
Edited by Caroline A. Jones

El corazón

“(…) en vez de pretender conseguir algo a fuerza de voluntad, si imaginamos sencillamente que lo lograremos, nuestro deseo se vuelve realidad. Cualquiera que sepa emplear su corazón verá la realización de sus anhelos.

Desde tiempos remotos hasta hoy en día, el ser humano ha ido inventando un sin fin de cosas. He aquí una mesa. Esta no existe desde siempre, nació del uso de la imaginación. La imaginación precede siempre a todo lo que existe; sólo después interviene la palabra. Si procedemos en este mismo orden, paso a paso, sin desviarnos y con firmeza, nuestro deseo se cumplirá”.

El corazón by Haruchika Noguchi