To rob ourselves

“Every time we elect to have the form autofill the next time around, we participate in an act of naming, the process of identifying ourselves within highly networked social and cultural algorithms. We are standing inside the machine and every day we make a choice whether or not to rob ourselves. We banally are complicit with the individual theft of our own personal data. This is poised to become one of the greatest shared existential crises of our time.”

Glitch Feminism, Legacy Russell.

The female body is a deviation

“Whenever male bodies are represented as monstrous in the horror film they assume characteristics usually associated with the female body: they experience a blood cycle, change shape, bleed, give birth, become pen­etrable, are castrated. Traditionally, the male body has been viewed as norm; the female body a deviation.”

Dark Desires: Male Masochism in the Horror Film, Barbara Creed.

Ese sonido horrible de chorro enérgico que hace el agua al salir con tanta fuerza

«Ese sonido horrible de chorro enérgico que hace el agua al salir con tanta fuerza, a borbotones, en el sanitario del centro comercial es el canto burlón de “¡mierda, mierda!”. Nada podrá presentar suficiente resistencia para lograr decir un adiós ante un chorro tan enérgico, y aquella voz que murmura bon voyage es borrada, aniquilada en el estruendo, ni un mínimo tonillo se podrá percibir.

A propósito, hace poco se descubrió que en los baños públicos, en particular en los de las grandes tiendas y centros comerciales, hay una cantidad notable de mujeres que, por sentir vergüenza del humilde sonido producido cuando orinan, tiran de la cadena para hacer bajar el agua y producir ese ruido de chorro tremendo; todo con el propósito de ocultar la evidencia sonora de su propia operación. Esta información me llegó por medio de una revista semanal que conozco. Avergonzadas de la voz baja producida por su propio cuerpo, reclutan las vociferaciones violentas de una voz ajena. ¿Qué significa esto?»

Karada: El cuerpo en la cultura japonesa, Michataro Tada.

Hoy las orejas sólo son algo para perforar y llevar pendientes

«En el pasado, teníamos a veces alguna que otra palabra a favor de estos sentidos inferiores: por ejemplo, podía decirse de alguien que sus orejas eran fukumimi (orejas de buena suerte). Pero hoy las orejas sólo son algo para perforar y llevar pendientes, y no mucho más que eso. (…) En paralelo al agrandamiento de los ojos —hasta llegar incluso a tamaños absurdos—, las orejas, la nariz y la bocan deberían ir achicándose en la misma absurda proporción. (…) Muy pronto, podríamos encontrar algunas manga (historietas) en las que los ojos ocupen más de la mitad del rostro. ¿Está bien —piensa usted, estimado lector— que el ser humano del futuro proceda en esa dirección?».

Karada: El cuerpo en la cultura japonesa, Michataro Tada.

Splice in your body sounds with the body sounds of your best friend and see how familiar he gets

“The realization that something as familiar to you as the movements of your intestines the sound of your breathing the beating of your heart is also alien and hostile does make one feel a bit insecure at first. Remember that you can separate yourself from the ‘Other Half’ from the word. The word is spliced in with the sound of your intestines and breathing with the beating of your heart. The first step is to record the sounds of your body and start splicing them in yourself. Splice in your body sounds with the body sounds of your best friend and see how familiar he gets. Splice your body sounds in with air hammers. Blast jolt vibrate the ‘Other Half’ right out into the street. Splice your body sounds in with anybody or anything. Start a tapeworm club and exchange body sound tapes. Feel right out into your neighbor’s intestines and help him digest his food. Communication must become total and conscious before we can stop it.

The Ticket That Exploded, William S. Burroughs.

Structure, A Violent Fuck @ The Unstitute

The Unstitute
_pRESENTS_
_pAGE_3_tAKEOVER_
feminine discourse today

[dis]CORPORATE_BODIES:
Undermining_the_Institution

Evolving [An]archive at The Unstitute

In England, the tabloid newspaper ‘The Sun’ maintains the daily institution of showing soft-core pornographic images of topless women on Page 3 – often right next to images of death, disaster and horror – a recipe which might account for its status as England’s most popular newspaper.

The Unstitute deterritorialises page 3 in the [dis]Corporate Bodies project. We invite you to come and chew on some of the most exciting discourses on female bodies today…

Featuring works by Blanca Rego, Dawn Woolley, K.E.Wallwork, Banfield-Rees, Laura Plana Gracia, as well as guest practitioners from the Department of Fictions at The Unstitute.

At The Unstitute, we see the institutionalised, semi-fascist female body of Page 3 as the scene of a crime: these breasts, despite how they appear, do not belong to the bodies to which they are attached. They belong to and are disenfranchised by the culture which enriches itself on them, to each subsequent desiring-machine that plugs into them.

This body is but a sequence of codes, a social construct in so many ways, a corporate entity or monetising agent in others. Part-fiction, part-biology, post-female, cybernetic, online, disenfranchised, tortured and/or dismembered bodies: each new variant or sequence of varieties acts as a multiplier of the plurality of bodies which we call ‘female’. The Unstitute invites you to come and chew on some of the most exciting discourses on female bodies today…

Open Page 3

The Sound Screen (o sobre cómo a veces terminas haciendo las cosas por los caminos más insospechados)

Siempre he tenido en la cabeza hacer un podcast o similar basado en bandas sonoras de películas, y con banda sonora no me refiero a música, sino a todo el conjunto sonoro. No obstante, nunca he llegado muy lejos porque es un trabajo lento y complicado (admito que soy muy vaga), y además no tengo mucha maña, ni conocimientos, para editar sonido. Tras procrastinar el asunto una y otra vez, esta semana ha terminado tomando forma bajo el título The Sound Screen de una manera un poco laberíntica.

De vez en cuando, aparecen entes que de repente me fascinan profundamente, tanto que tengo que hacer algo con ellos, lo que sea. Ese ‘lo que sea’ suele adquirir forma sonora, no tengo muy claro por qué, ya que en realidad de lo que yo sé, lo que he hecho siempre, es cine/vídeo, no sonido. Sospecho que esta necesidad incongruente de llevar lo que me fascina hacia el terreno de lo sonoro tiene que ver con lo que soy y lo que deseo. El cine es algo que tengo dentro prácticamente desde que nací, algo tan asumido, tan interiorizado, que solo puedo verlo como lo que soy, mientras que el sonido es la otra cara de la moneda, el yin del yang, lo que me hipnotiza porque es el otro, lo que me completa.

Volviendo al tema que nos ocupa… Este podcast, o serie de piezas sonoras o lo que vaya a ser finalmente, era una entelequia hasta que hace unas semanas apareció uno de esos entes fascinantes viendo All That Heaven Allows. El ente en cuestión es Rock Hudson, un actor en quien nunca había pensado demasiado porque la verdad es que sus dotes interpretativas nunca fueron cosa del otro jueves. Es uno de esos actores inexpresivos incapaces de resultar creíbles en según qué papel, pero cuando esa impasibilidad está bien llevada, como en All That Heaven Allows, resulta mucho más atractiva que cualquier aspaviento, que por otro lado es algo que no soporto… ¿Muecas? ¿Sobreactuaciones? No, gracias.

Aquí he de hacer un inciso para confesar que siempre he sido muy esteta. No soporto la estética vacía, eso sí, la forma sin contenido, pero siempre me han fascinado cineastas muy estetas, desde Peter Greenaway a Carl Theodor Dreyer o Nicolas Winding Refn. Douglas Sirk es uno de esos estetas, y en All That Heaven Allows lo lleva quizás más lejos que en ninguna otra de sus películas.

All That Heaven Allows es pura belleza visual, y lo más visualmente hermoso es ese personaje masculino sencillo, directo, abierto y ajeno al mundo capitalista. Rock Hudson/Ron Kirby es el sonido de fondo que se cuela en la banda sonora anodina de los Estados Unidos más bucólicos de los años 50, el ruido desestabilizador que interrumpe la nada cotidiana. La gran contradicción es que es un ruido mucho más hermoso que el sonido impecable en el que interfiere. Y no es solo hermoso por la pureza que destila, obviamente, hay una cuestión de atractivo físico que está muy patente en toda la película.

No obstante, la primera pieza de The Sound Screen no sale de esta película, sino de dos comedias románticas que recuperé al hilo de ella (las había visto de pequeña y no las recordaba mucho): Pillow Talk y Lover Come Back. En All That Heaven Allows, aunque Hudson es visto por algunos personajes como un puro objeto de deseo, no funciona esencialmente en ese sentido, mientras que en Pillow Talk y Lover Come Back sí se ciñe básicamente a eso.

Precisamente durante los días en los que vi estas películas, una de las palabras del día de Oxford Dictionaries Online fue droolworthy, que significa ‘extremadamente atractivo o deseable’, aunque literalmente se podría traducir como ‘digno de que se te caiga la baba’. La palabra me hizo gracia, y me remitió inmediatamente a Hudson en las dos comedias mencionadas, porque al verlas queda muy claro que está ahí simplemente como señor rematadamente atractivo por el que pierden la baba todas las señoras.

Teniendo ya un ente de fascinación y un título, estaba claro que tenía que hacer algo con eso. La verdad es que lo primero que salió de todo el asunto fue una imagen que surgió de casualidad al hacer un data bending con una foto de Hudson. La imagen no está retocada, quedó así tal cual al abrir el archivo; con la boca, la oreja y el cigarro. La oreja fue la señal definitiva, tenía que empezar ya mi serie sonora sobre películas.

Lo primero que probé fue a convertir la imagen en sonido, que viene a ser lo que hago siempre debido a mis reducidas aptitudes musicales. Como era de esperar, salió un ruido insoportable que, además de ser la cosa menos droolworthy posible, no tenía nada que ver con el concepto, que era el deseo sexual femenino.

Pensando en sonidos droolworthy, en lo sublime e irreal, decidí que tenía que ser un drone, y de alguna manera me las apañé para generar un drone (quasiarmónico, como me dijo alguien) a partir de un fragmento de Pillow Talk. Para mí ese drone era algo onírico y etéreo, el sonido de una construcción quimérica que no tiene lugar en la realidad, solo en el objeto de deseo imaginado, o generado, a través del universo ficticio del cine, o quizás de la psique femenina (e incluso gay, no olvidemos que en las dos películas hay subtexto en ese sentido).

El drone se termina, como todos los sueños, con un corte repentino a la realidad. Nos despertamos de nuestra utopía del deseo con Doris Day diciendo: «Oh, he tenido un sueño maravilloso». Curiosamente, en la película dice esto al despertarse medio desnuda, en la cama, con su objeto de deseo, tras una noche de ‘borrachera blackout’ que termina en el primer polvo. Todo sugerido, pero no mostrado, que esto es una comedia romántica ‘amable’ de 1961…

El resultado de esta primera pieza de The Sound Screen tiene muy poco que ver con la estética típica del remix sonoro, que en principio era lo que pretendía hacer con las películas, pero es que nunca se me ha dado bien hacer lo que se supone que debería hacer… De todas formas, para la segunda pieza sí estoy intentando hacer algo que se acerca al remix al uso, en este caso a partir de Bronson, que es una película que me fascina, de un director que me fascina y con un actor que me fascina. Just fascination, just fascination, just private fascination

Readings

• Medicina tradicional china [leer]
Daniel Reid. Ediciones Urano. 1999.

Anarchism: A Very Short Introduction
Colin Ward. Oxford University Press. 2004.

The Laws of Simplicity
John Maeda. The MIT Press. 2006.

• A User’s Guide to Détournement [read]
Guy Debord & Gil J Wolman. 1956.

• On Found Poetry (A FOUND INTRODUCTION) [read]
John Robert Colombo
From Open Poetry, (Ronald Gross & George Quasha, eds., 1973)

• A Day in the Life of a Musician [read]
Erik Satie

• Dead and Gone
Charlaine Harris. 2009.

Campos electromagnéticos

“El cuerpo humano genera un campo electromagnético que se extiende alrededor de un metro hacia fuera, con un polo en la cabeza y el otro en el perineo.
(…)
El campo energético humano recibe la influencia directa de otros campos electromagnéticos naturales de todo tipo (como los del sol, la luna, los planetas y las estrellas, y también los del propio campo terrestre), y además se puede contaminar con los campos negativos producidos por cables de alta tensión y transformadores, aparatos eléctricos, torres de radiodifusión, construcciones con armazones metálicos, radiación de microondas y otras fuentes artificiales.
(…)
Ciertos tejidos humanos, sobre todo los huesos, los ligamentos y otros tejidos conectivos, presentan una estructura cristalina característica, con propiedades piezoeléctricas; esto significa que, igual que todos los cristales, ante un estímulo físico o una tensión producen una pulsación del campo electromagnético. Como estructuras cristalinas, los huesos sobre todo poseen la capacidad única de transformar la energía en onda vibratoria, como la luz, el sonido y la palpación física, en pulsaciones energéticas electromagnéticas que el sistema energético humano puede asimilar y utilizar. Esto explica, por ejemplo, que se pueda usar la energía sonora de un mantra o de la música para proporcionar energía al organismo humano y sanarlo. Las estructuras cristalinas del cuerpo absorben las vibraciones y las convierten en señales energéticas electromagnéticas que influyen directamente en el sistema energético humano.
(…)
En inglés, para decir que uno tiene un presentimiento se utiliza la expresión ‘sentirlo en los huesos’, lo cual es literalmente cierto para aquellos que han desarrollado una especial sensibilidad a las pulsaciones energéticas generadas en sus estructuras óseas cuando escuchan, por ejemplo, una música que los conmueve, o cualquier otro sonido dulce, o cuando experimentan pensamientos y emociones conmovedores, o están expuestos a fuertes vibraciones energéticas externas, porque todo esto produce poderosas ondas energéticas que los huesos recogen enseguida y transforman en pulsaciones electromagnéticas”.

Medicina tradicional china by Daniel Reid

Exteroceptive/Interoceptive

Exteroceptive
Main Entry: ex·tero·cep·tive
Pronunciation: \ˌek-stə-rō-ˈsep-tiv\
Function: adjective
Etymology: exterior + -o- + -ceptive (as in receptive)
Date: 1906

: relating to, being, or activated by stimuli received by an organism from outside

Interoceptive
Main Entry: in·ter·o·cep·tive
Pronunciation: \ˌin-tə-rō-ˈsep-tiv\
Function: adjective
Etymology: interior + -o- + -ceptive (as in receptive)
Date: circa 1921

: of, relating to, or being stimuli arising within the body and especially in the viscera

Merriam-Webster Online Dictionary

Readings

• Walking [read]
Henry David Thoreau. 1862.

• El cuerpo, su estado y la espontaneidad [download pdf]
Haruchika Noguchi

• The Crimes of the Flaneur
Tom McDonough. October Magazine, Fall 2002, No. 102.

• The Man of the Crowd [read]
Edgar Allan Poe. 1840.

• Théorie de la dérive [read]
Guy Debord. 1956.

Sensorium
Edited by Caroline A. Jones

Le corps utopique

“Peut-être faudrait-il dire aussi que faire l’amour, c’est sentir son corps se refermer sur soi, c’est enfin exister hors de toute utopie, avec toute sa densité, entre les mains de l’autre. Sous les doigts de l’autre qui vous parcourent, toutes les parts invisibles de votre corps se mettent à exister, contre les lèvres de l’autre les vôtres deviennent sensibles, devant ses yeux mi-clos votre visage acquiert une certitude, il y a un regard enfin pour voir vos paupières fermées. L’amour, lui aussi, comme le miroir et comme la mort, apaise l’utopie de votre corps, il la fait taire, il la calme, il l’enferme comme dans une boîte, il la clôt et il la scelle. C’est pourquoi il est si proche parent de l’illusion du miroir et de la menace de la mort; et si malgré ces deux figures périlleuses qui l’entourent, on aime tant faire l’amour, c’est parce que dans l’amour le corps est ici.”

Le corps utopique by Michel Foucault

Self Portrait as a Drowned Man

“This photograph, shot in 1840 and titled Self Portrait as a Drowned Man, is not of a drowned man, and if it had been it would be far less interesting or important. This humble image, so far as anyone knows, can claim all of the following honorifics- First instance of intentional photographic fakery. First photographic practical joke. First use of a photograph as propaganda / protest. And, quite possibly, a result of the world’s first reliable photographic process, direct positive or otherwise.” [read complete text at the nonist]