Associations with vampire lifestyles, but does not necessarily involve bloodletting

“Odaxelagnia is a paraphilia involving sexual arousal through biting, or being bitten. Odaxelagnia is considered a mild form of sadism. Alfred Kinsey studied Odaxelagnia, reporting that roughly half of all people surveyed had experienced sexual arousal from biting. Odaxelagnia has associations with vampire lifestyles, but does not necessarily involve bloodletting.”

Wikipedia

The Sound Screen: Derivas, espectros

Cuando terminé de hacer el remix The Sound Screen #003, el dedicado al sonido óptico, tenía pensando hacer el siguiente sobre el tema del espectro, o más concretamente del onryō. El onryō (怨霊) es un tipo de espíritu de la mitología japonesa que vuelve al mundo físico en busca de venganza. Normalmente, los onryō son mujeres que vuelven de entre los muertos para vengarse de algún hombre. Las dos películas que tengo pensado utilizar para hacer este remix son Kuroneko (藪の中の黒猫, 1968) y Ugetsu monogatari (雨月物語, 1953).

El concepto de este remix tiene que ver con el tema de la hauntología, que me fascina, tanto a nivel literal como metafórico, pero la idea surgió principalmente porque en Kuroneko hay algunos momentos sonoros muy inquietantes. No obstante, como derivo mucho y me cuesta concentrarme, hace unos días dejé este remix a medias y me puse a hacer otro con Only God Forgives (2013). El caso es que después de unos días dándole vueltas, terminé con algo que me gustaba formalmente, pero no conceptualmente, así que decidí darle un descanso.

Un poco sin querer, empecé un tercer remix con Queen of the Damned, y creo que va a ser este el que termine antes porque me estoy divirtiendo mucho.

Ahora mismo escribiendo este post me estoy dando cuenta de que, casualmente, los tres remixes que tengo a medias son sobre temas hauntológicos y oscuros: espectros, muerte, demonios, vampiros… Igual el día ideal para colgar el que termine antes es Halloween.

Películas que me obsesionan: Queen of the Damned

Esta tarde publiqué un post mencionando el tema de las estrellas de rock ficticias, un asunto que me fascina sobre el que ya he escrito alguna vez en mediateletipos. Al hilo de eso estaba pensando en escribir un post sobre mi grupo de rock ficticio preferido, pero la verdad es que la película en la que sale me gusta tanto que he pensado que tenía más sentido hacer otra cosa, que es iniciar una serie de posts sobre películas con las que tengo una fijación obsesiva. Pero vamos al principio…

Mi grupo ficticio preferido es Lestat, de Queen of the Damned. En serio, me encanta Queen of the Damned, ¿cómo no va a molar una película con un vampiro estrella del rock industrial? En realidad es una película más bien mala (aunque no tanto como la pintan), un poco hortera, con actores de varias nacionalidades inventándose acentos imposibles y Stuart Townsend rebozado en polvos de talco poniendo cara de «estoy tan bueno que duele». Es fantástica de principio a fin, y además el Lestat de Stuart Townsend es un millón de veces más sicalíptico que el del otro señor aquel que me gusta tan poco que ni lo voy a mentar.

El asunto es que Lestat de Lioncourt/Stuart Townsend (el Lestat de las novelas de Anne Rice) es un vampiro del siglo XVIII que harto de la eternidad se echa a dormir en su tumba, y resulta que cien años después lo despierta la música de un grupo de rock industrial que ensaya cerca del cementerio. Como el grupo no tiene cantante, y a Lestat le encanta su moderna estética de cuero y plasticucho, decide autoproclamarse líder de la banda y hacerse famoso como estrella del rock. Entonces aquí vienen los créditos en forma de videoclip expresionista alemán, porque hasta se tomaron la molestia de hacer videoclips del grupo.

Un detalle importante es que las canciones del grupo de Lestat son de Jonathan Davis, el cantante de Korn, quien además es quien canta en realidad en la película. Yo nunca he sido fan de Korn, ni siquiera me gusta el metal, pero lo fundamental de una banda sonora es que pinte algo en la película, y en este caso todos los temas están muy bien elegidos.

Luego la cosa se lía con asuntos varios: Lestat comiéndose a las groupies, la típica señorita investigadora de lo oculto que se percata de que lo del vampiro no es un invento publicitario, los flashbacks ligeramente homoeróticos, los vampiros que se cabrean con Lestat por la atención mediática, y la reina de los vampiros que se despierta con tanto alboroto con ganas de tirarse a Lestat, como todas.

Como en toda película de vampiros que se precie, también hay filosofía de baratillo sobre el sufrimiento y la muerte, por supuesto, y después llega el punto álgido con un concierto multitudinario en el Valle de la Muerte con vampiros volando y haciendo karate. Pero bueno, en el fondo la trama da un poco igual, lo que importa es esa metáfora súper obvia de la estrella de rock como vampiro que a nadie se le había ocurrido explotar nunca (aunque viene de una novela de Anne Rice). Que yo sepa, solo hay otra película que mezcle vampiros y estrellato musical, una comedia de serie B titulada Suck en la que lo único gracioso es que alguien mata a Moby (le tengo mucha manía, a Moby, no a la película).

Total, que Queen of the Damned es una película comercial sin muchas aspiraciones, pero al menos tiene muy claro a qué está jugando y termina resultando mucho más divertida y lúbrica que cualquier otra película de vampiros de esa época, y de esta también, porque lo de Crepúsculo no tiene nombre.

Y, ¿por qué me obsesiona tanto Queen of the Damned? Primero por los vampiros, «vampires make everything better». Segundo, por el rock gótico/industrial. Aunque nunca me ha gustado el metal, durante los 90 amé mucho a Nine Inch Nails, que algo, o mucho, tienen que ver con todo esto… El postadolescente mono con el alma torturada vestido de cuero negro, que al fin y al cabo no deja de ser una de las miles de ramificaciones del meme vampírico.

Tercero, la obligada historia de amor pocho vampiro/mortal, que aunque aquí esté un poco en segundo plano no deja de ser lo que cierra el guión. En cualquier caso, el tema del vampiro como fantasía romántico-sexual femenina daría para todo un libro por sí solo. Cuarto, el pastiche de referencias estéticas «oscuras», desde el expresionismo alemán a los nuevos románticos, ¡está todo! Y quinto, pero no menos importante, Stuart Townsend con pantalón de cuero y colmillos cantando eso de «I see hell in your eyes».

En los brazos del lívido conde Drácula

«Una mujer no puede amar las cicatrices del monstruo de Frankenstein, ni los vendajes gusarapientos de la momia, ni la pelambrera silvestre del hombre-lobo; pero cae de buen grado, a sabiendas de las terribles consecuencias, en los brazos del lívido conde Drácula».

Santiago R. Santerbás, Prólogo de La muerta enamorada de Théophile Gautier, Ediciones Hiperión.

Watchings

Half Nelson (2006)
Ryan Fleck

Lars and the Real Girl (2007)
Craig Gillespie

Sound of Noise (2010)
Ola Simonsson, Johannes Stjärne Nilsson

The Shock Doctrine (2009)
Mat Whitecross, Michael Winterbottom

How I Met Your Mother, Seasons 1-6 (2005-2011)
Carter Bays, Craig Thomas

Forgetting Sarah Marshall (2008)
Nicholas Stoller

True Blood, Season 4 (2011)
Allan Ball

The IT Crowd, Seasons 1-4 (2006-2010)
Graham Linehan

Drive (2011)
Nicolas Winding Refn

Arithmomania

Arithmomania is a mental disorder that may be seen as an expression of obsessive-compulsive disorder. Sufferers from this disorder have a strong need to count their actions or objects in their surroundings.

Sufferers may for instance feel compelled to count the steps while ascending or descending a flight of stairs or to count the number of letters in words. They often feel it is necessary to perform an action a certain number of times to prevent alleged calamities. Other examples include counting tiles on the floor or ceiling, the number of lines on the highway, or simply the number of times one breathes or blinks.

Arithmomania sometimes develops into a complex system in which the sufferer assigns values or numbers to people, objects and events in order to deduce their coherence.

(…)

Folklore concerning vampires often depicts them with arithmomania, such as a compulsion to count seeds or grains of rice. More lightheartedly, the muppet Count von Count from Sesame Street appears to be a fellow “sufferer”.

Wikipedia

Readings

• Medicina tradicional china [leer]
Daniel Reid. Ediciones Urano. 1999.

Anarchism: A Very Short Introduction
Colin Ward. Oxford University Press. 2004.

The Laws of Simplicity
John Maeda. The MIT Press. 2006.

• A User’s Guide to Détournement [read]
Guy Debord & Gil J Wolman. 1956.

• On Found Poetry (A FOUND INTRODUCTION) [read]
John Robert Colombo
From Open Poetry, (Ronald Gross & George Quasha, eds., 1973)

• A Day in the Life of a Musician [read]
Erik Satie

• Dead and Gone
Charlaine Harris. 2009.

Watchings

Simplicité volontaire et décroissance (2007) [watch]
Jean-Claude Decourt

The IT Crowd. Series 1-3 (2006-2008)

• Full Frontal (2002)
Steven Soderbergh

• Innocent Blood (1992)
John Landis

• Footprints (1992)
Bill Morrison

• The Bats (1998)
Jim Trainor

• C’mon Babe (1988)
Sharon Sandusky

• Swamp (1971)
Nancy Holt & Robert Smithson

• Hyas et sténorinques (1927)
Jean Painlevé

• Science Friction (1959)
Stan Vanderbeek

• Historia Naturae (Suita) (1967)
Jan Svankmajer

• Crossing the Great Sagrada (1924)
Adrian Brunel

• Supermâché, aire de pique-nique (2008)
Laurent Sfar & Jean Guillaud