There’s nothing pure about sine waves

“I use sine waves (sometimes called “pure tones”) as a kind of synecdoche for sound in general. I suggest that sine waves are prevalent in sound art because they function as a kind of zero degree, a reduction ad absurdum, of sound. Sine waves are free of harmonic overtones. So some like to believe they are free of other kinds of overtones too, social, political, historical. Some sound art proposes that if sine waves are pure and are the elementary particles of sound, then sound must be pure too. But sine waves have their own history, their own connotations, their own instruments, and conventions of use. Outside of the technicalities of harmonics, there’s nothing pure about sine waves.”

Seth Kim-Cohen at Ear Room

What does the internet sound like?

“The digital universe keeps expanding, from the desk and the laptop to our mobile screens and beyond. Wired objects, buildings and city streets are part of our daily landscape, a chaotic and noisy electronic environment where fiber optics and radio waves intersect and connect everything to everything else.

While we speak of clouds and are invisibly linked to them, a vast and heavy infrastructure is needed to support the internet: from transoceanic submarine cables to large data centers on the edge of town, from servers and robots to call center and factory workers. Global capitalism makes noise. When so many of the world’s decision processes are hidden from view, or recombined and filtered through the 24 hour news cycle, what is the role of sound in understanding contemporary politics?

How can we decipher, reveal, or keep the world’s secrets by listening to its digital communication system?

Computers talk to each other all the time, in code and in voltage, almost telepathically and at the speed of light. This is a conversation that excludes those of us unable to read between the lines or who are deaf to this soft music. To live in the world today is to be surrounded by a constant humming, the body electric, the senses extended and transformed by all that we own, all that we have built. We live inside the machines.

What does it sound like?

Selected works will be broadcast and streamed by stress.fm between 30 of November and 1 of December 2013.”

Radio – Osso

PARTICIPANTS

_blank // Barcelona, Spain
Aline Dufat // London, United Kingdom
ARTxFM // Louisville, Kentucky USA
Carlo Patrão // Portugal
Elisabetta Senesi // Florence, Italy
Estelle Rosenfeld // Ramsgate, United Kingdom
Fernando Fadigas // Lisboa, Portugal
Jan Van Den Dobbelsteenr // Eindhoven, The Netherlands
Jeff Kolar // Chicago, USA
Jenni Stammeier // Helsinki, Finland
Joanne Lam // Toronto, Canada
João Bento // Lisboa, Portugal
John Barber // Vancouver, USA
K. Novotny // Łódź, Poland
Kevin Logan // United Kingdom
Kristiana Clemens // Kingston – Canada
Luke Eldridge // Market Harborough, United Kingdom
Marcus Neves // Vila Velha, Espírito Santo, Brasil
Mark Hardy // Chicago, IL, USA
Matt Warren // Hobart, Australia
Miguel Lucas Mendas // Lisboa, Portugal
Osvaldo Cibils // Trento, Italia
Peter Lenaerts // Brussels, Belgium – Sydney, Australia
Random Order // San Francisco, California – London, United Kingdom
Salomé Coelho // Paris, France
Sierra Mitchell // Chicago, Illinois, USA
Simon Serc / Pharmafabrik // Slovenia
Tom White // London, United Kingdom
Virginie @ OSX // Odemira, Portugal

A haunted apparatus

“The telephone, it turns out, owes its invention to more than simply hearing-aid experiments. Alexander Bell, who grew up playing with mechanical speech devices (his father ran a school for deaf children), lost a brother in adolescence. As a result of this, he made a pact with his remaining brother: if a second one of them should die, the survivor would try to invent a device capable of receiving transmissions from beyond the grave – if such transmissions turned out to exist. Then the second brother did die; and Alexander, of course, invented the telephone. He probably would have invented it anyway, and in fact remained a sceptic and a rationalist throughout his life – but only because his brothers never called: the desire was there, wired right into the handset, which makes the phone itself a haunted apparatus.”

Technology and the novel, from Blake to Ballard
Tom McCarthy
The Guardian, Saturday 24 July 2010

El ruido del globo terrestre al girar es demasiado intenso

“Se puede construir una maquina capaz de emitir un sonido de 30.000 Hz, pero la frecuencia que puede percibir nuestro oído se limita a entre 50 y 20.000 Hz. Hay personas capaces de percibir un sonido de 20 Hz, pero lo que sienten es la vibración del aire, no el sonido en sí. El sonido más bajo que puede ser oído es de 40 Hz, por debajo de ese rango es imposible oír nada.

Hace algún tiempo, el jefe de una secta religiosa se quejaba de que no podía dormir porque el ruido del globo terrestre al girar era demasiado intenso. Nosotros también sentimos a veces que el mundo hace demasiado ruido. Ahora ha empezado una guerra entre Egipto, Siria e Israel, y las guerras siempre hacen ruido y perturban el sueño. No obstante, yo creo que lo que le pasaba a ese líder religioso es que tenía acúfenos, pero como es un hombre de religión, le gusta darse notoriedad y los atribuye al ruido del globo terráqueo al girar. Yo sólo escucho el ruido del mundo a través de los periódicos, la televisión y la radio, y aunque no puedo oirlo directamente, también perturba mi sueño. ¿Es posible que él sea capaz de percibir ese sonido directamente? Los limites fisiológicos sólo nos permiten oír una frecuencia de sonido de entre 40 Hz en el rango inferior y 20.000 Hz en el rango superior.

A lo largo de la vida, la frecuencia que escuchamos puede reducirse o ampliarse. Por ejemplo, el año pasado, yo no escuchaba nada más allá de 12.000 Hz. Recientemente, me di cuenta de que había una diferencia entre lo que oía por el lado derecho y el lado izquierdo, por lo que decidí hacerme una prueba –hay grabaciones especiales para llevar a cabo este tipo de tests. Descubrí que mi oído derecho percibía sonidos de hasta 17.000 Hz, mientras que el izquierdo sólo llegaba a 13.000 Hz. Antes el límite de ambos era de 12.000 Hz. Me pregunté como había ocurrido ese desequilibrio, y me acordé de que en diciembre me había golpeado un ojo con la esquina de un armario. Por culpa del golpe, aún veo mejor por un ojo que por otro, aunque afortunadamente he ido mejorando.

Un hombre me explicaba hace poco que él también se había golpeado un ojo, perdiendo la visión de este, pero no fue consciente de ello hasta más tarde. Como veía por el otro ojo, no se dio cuenta del problema hasta que se hizo un chequeo y le dijeron que había perdido completamente la vista de uno de sus ojos.

Cuando se enteró, vino a verme enseguida:

–No le hice yuki al ojo cuando me golpeé. En su caso, ¿ha perdido la vista?

–No –contesté–. Mi vista ha ido mejorando. Lo realmente extraño es que a raíz del golpe también he notado cambios en el oído. Es como si el golpe hubiese tenido el mismo efecto que un baño frío, ha estimulado zonas perezosas y el oído ha cambiado.

El hombre se acercó el reloj a ambos oídos y exclamó:

–¡Es cierto! ¡También he perdido un oído! ¡No me había dado cuenta! No sé si habrá sido por culpa del golpe, pero no oigo por un lado.

–Creo que es porque los ojos y los oídos están conectados.

–Debe ser eso –repuso meneando la cabeza–. Ahora que lo menciona… Recuerdo que una vez nos dijo que cuando los ojos están cansados se debe pellizcar o estirar la parte externa de las orejas.”

Haruchika Noguchi

El volumen del sonido y las variaciones de la sensibilidad

“Un hombre que no había oído la explosión de una bomba cuando cayó al lado de su casa, por estar enfrascado en alguna observación con el microscopio, se quejaba, sin embargo, de que le hubiera molestado toda la noche el zumbido de un mosquito que rondaba su mosquitera. No se trata, por tanto, del volumen del sonido, sino de las variaciones de la sensibilidad y la mayor o menor concentración de la atención sobre las vibraciones transmitidas por el aire. (…) Los estímulos externos inducen reacciones en el cuerpo que varían en correlación con el estado de la sensibilidad interna. Un mayor o menor impacto externo no coincide forzosamente con una reacción de igual intensidad”.

Haruchika Noguchi

Silent but deadly [or why I can’t think clearly]

—So you think that music killed these people?
—Not music per se. Could you help me with this please, my dear?
—What about this? Would that work?
—Figaro? Perfect!
—We’ve known for some time that different sounds affect the brain in different ways.
—Look at my brain waves on the monitor.
—They’re smoothing out.
—Harmonic music reduces neural activity.
—Which is why we think more clearly when we listen to it, as opposed to this… Dissonance. Look… Look at my neurons.
—We get it, Walter. Can I turn this off now?
—Oh, sorry. You see, the point is this, that with this type of auditory phenomenon, taken to its ultrasonic extreme, can be fatal, and the way it affects the brain, it could well have induced some type of vegetative trance before death.
—Which would also explain the trauma to the inner ear.
—So we’re looking for some kind of deadly music box?
—No, it’s ultrasonic, so you wouldn’t be able to hear it, the frequency’s too high.
—Silent but deadly.

Fringe, episode 2 season 3.

Listenings

• Crystal and Tibetan Singing Bowls

• Floating Frequencies / Intuitive Synthesis I (2006)
Eleh

• Floating Frequencies / Intuitive Synthesis II (2007)
Eleh

• Floating Frequencies / Intuitive Synthesis III (2008)
Eleh

• Loop-finding-jazz-records (2001)
Jan Jelinek

• Music From Atlas Dei (2007)
Robert Rich

Campos electromagnéticos

“El cuerpo humano genera un campo electromagnético que se extiende alrededor de un metro hacia fuera, con un polo en la cabeza y el otro en el perineo.
(…)
El campo energético humano recibe la influencia directa de otros campos electromagnéticos naturales de todo tipo (como los del sol, la luna, los planetas y las estrellas, y también los del propio campo terrestre), y además se puede contaminar con los campos negativos producidos por cables de alta tensión y transformadores, aparatos eléctricos, torres de radiodifusión, construcciones con armazones metálicos, radiación de microondas y otras fuentes artificiales.
(…)
Ciertos tejidos humanos, sobre todo los huesos, los ligamentos y otros tejidos conectivos, presentan una estructura cristalina característica, con propiedades piezoeléctricas; esto significa que, igual que todos los cristales, ante un estímulo físico o una tensión producen una pulsación del campo electromagnético. Como estructuras cristalinas, los huesos sobre todo poseen la capacidad única de transformar la energía en onda vibratoria, como la luz, el sonido y la palpación física, en pulsaciones energéticas electromagnéticas que el sistema energético humano puede asimilar y utilizar. Esto explica, por ejemplo, que se pueda usar la energía sonora de un mantra o de la música para proporcionar energía al organismo humano y sanarlo. Las estructuras cristalinas del cuerpo absorben las vibraciones y las convierten en señales energéticas electromagnéticas que influyen directamente en el sistema energético humano.
(…)
En inglés, para decir que uno tiene un presentimiento se utiliza la expresión ‘sentirlo en los huesos’, lo cual es literalmente cierto para aquellos que han desarrollado una especial sensibilidad a las pulsaciones energéticas generadas en sus estructuras óseas cuando escuchan, por ejemplo, una música que los conmueve, o cualquier otro sonido dulce, o cuando experimentan pensamientos y emociones conmovedores, o están expuestos a fuertes vibraciones energéticas externas, porque todo esto produce poderosas ondas energéticas que los huesos recogen enseguida y transforman en pulsaciones electromagnéticas”.

Medicina tradicional china by Daniel Reid

Pirotecnia para los tímpanos y la corteza cerebral

“El aire que vibra, la membrana que palpita, el hueso que se mueve, el líquido que oscila y los impulsos electroquímicos que se precipitan como fuentes sobre el cerebro expectante.
(…)
Los sonidos tienen un acceso más directo al Subconsciente que la información visual.
(…)
Más allá de los efectos dramáticos o psicoacústicos, los ruidos y sonidos pueden generar un espacio de experiencia perfectamente físico.
(…)
Según su propia etimología (sensatio), las sensaciones hacen referencia a sentir (sentire), es decir, al tacto, por lo tanto también a la relación mecánica del cuerpo con su entorno mediante la tracción y la resistencia.
(…)
El sonido es parte del cuerpo, penetra en él con sus ondas sonoras y nos afecta físicamente. Creo que este es uno de los motivos por los que puede emocionarnos tanto.
(…)
Siempre me ha encantado evadirme, ya fuera mediante un paseo, un libro, películas o sueños; y es ahora cuando me doy cuenta de lo que he hecho estos últimos años. He practicado agujeros que daban a mis otros mundos.”

Pirotecnia para los tímpanos y la corteza cerebral by Ralf Beil

A series of blips

“I was tracking radio waves from deep space. For years, we heard nothing but static, and then, one night, a series of blips. You know what defines intelligence? The ability to create patterns.”

Nip/Tuck (Season 5, Episode 7: Dr. Joshua Lee) by Ryan Murphy